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OPINIONES Miércoles 14 Octubre 2015
DESCONCIERTO

POR: Ernesto Provitilo
Fue también extraña la llegada del Tata, Julio Grondona, poco antes de morir, había dado, al parecer su visto bueno luego de la negativa de Diego Simeone. El Cholo es el nombre que querían todos pero su intención es profundizar su carrera europea y llegar con más experiencia y años al puesto de director técnico, influenciado, tal vez, por nombres como Luis Aragonés o el mismo Vicente Del Bosque. La cuestión es que el otro nombre disponible era el de Martino.

Repasemos un segundito la trayectoria del Tata como coach. Retirado en 1996, dos años más tarde llega a Almirante Brown de Arrecifes, equipo que estaba en la B Nacional por entonces, acompañado siempre, como hasta hoy, por Jorge Pautasso y Jorge Theiler. La experiencia previa del Tata había sido la de ayudante de Carlos Picerni en Platense. Los dirigentes arrecifeños iban a contratar al Patón Bauza pero, con casi todo firmado, a Edgardo lo fue a buscar Central y los colgó. Discreta fue su campaña, 14 ganados, 14 perdidos y 6 empates. Luego tuvo breves y malos pasos por Platense e Instituto y, como su carrera venía en picada decidió lo que muchos: ir a probar suerte al concierto sudamericano, en ligas no tan rutilantes. Libertad de Paraguay, equipo fuerte por entonces apadrinado por Nicolás Leoz, lo sumó a sus filas y allí todo cambió. Bah, empezó a ganar. Llegaron títulos y algún reconocimiento, una gran relación además con Horacio Cartés, en fin, una serie de circunstancias que lo depositaron en Cerro Porteño, donde siguieron algunos éxitos. Hecha esta experiencia, consideró que ya estaba forjado para el retorno a nuestro fútbol y fue Colón de Santa Fe quien le ofreció un lugar. Le fue muy mal, un par de decenas de partidos y rápido regreso a Paraguay, donde lo esperaba Libertad. Enseguida, y con cierta astucia política, llega a ser el entrenador de la Selección de Paraguay, en reemplazo del Maño Ruiz. Debutó oficialmente en una Copa América donde fue eliminado por México por 6 a 0, seis a cero. Pese a esta mancha, podría decirse que su trabajo allí fue aceptable, Paraguay hizo unas buenas eliminatorias y clasificó al Mundial de Sudáfrica. Un grupo muy fácil, donde empató con una Italia extraña y unos amateurs reales de Nueva Zelanda. Pero una victoria ante una débil Eslovaquia le valieron la clasificación. Después pasó de casualidad, por penales ante Japón y España lo sacó del medio en cuartos, demasiado lejos habían llegado ya.

Para los paraguayos obviamente esto fue mucho y firmó por otros cuatro años más, llegó a la final de la Copa América realizada en Argentina y Uruguay le dio una paliza en la final, sí, otra final perdida. Podría haberse ido a Colombia en reemplazo del Bolillo Gómez pero, según él cuenta, eligió a Newell's que estaba complicado con el promedio. Lo salvó y al otro año fue campeón con un equipo que arrancó muy bien y se fue pinchando hacia el final, 5 derrotas en 19 partidos y no obstante se quedó con el título. Hizo una buena Libertadores, llegó a semis, ganó la ida acá y allá no le alcanzó, jugando un partido muy malo ante un conjunto que jamás había ganado la Copa. Ante la sorpresa del mundo futbolístico llegó la oferta de Barcelona y allí fue, con Pautasso (?). Barcelona era el mejor equipo del mundo, pero Martino lo chocó, perdió casi todo lo que estaba en disputa, excepto una Supercopa española ganada por gol de visitante...

Un equipo con Messi, Xavi e Iniesta, al poco tiempo de su llegada, jugaba como Libertad. Los jugadores le cuestionaban sus métodos de entrenamiento, "así entrenábamos hace diez años, con Bakero y Zubi" se burlaba Piqué. Barcelona devino vulnerable, previsible, aburrido y Messi llegó así al mundial de Brasil .Perdió con el Madrid en la final de la Copa del Rey, sí, otra final, de Champions lo sacaron con autoridad en cuartos, perdió la liga en su casa en la última fecha. Luis Enrique, que iba a ser el técnico, esperó lo ineludible, Martino fue dejado a un lado y. otra vez, ante ese paso fallido, la vida lo premió con ser el entrenador de la Selección Argentina.

Entonces, ¿cuál ha sido el mérito de Martino para llegar a donde llegó? Deportivamente es poco. Alguna vez lo he escrito por allí, el Tata ha sabido tejer una carrera discreta montada en una coraza "ética". Martino es “sencillo”. Martino es bueno. No tiene nada que ver futbolísticamente con Bielsa pero se lo emparenta desde este verso del honestismo. Lo cual pone al resto en el lado de los hijos de puta al parecer. Esa hipocresía lacerante, que se deschava cuando acogota a un árbitro o cuando basurea a un laburante humilde como César Farías, entrenador venezolano, es el mayor mérito profesional de este hombre. Esa construcción falaz de la bonhomía, acompañada de todo un discurso de “revolución”, “identidad” y bla bla que es vacuo, es superficial, que solo es una consigna o un graph sin nada detrás, ese es el artilugio del “ethos” martinista acompañado por esta cosa instalada hace poco de buenos y malos en el fútbol.

Nos parece poco el mérito deportivo de Martino para este desafío. Hizo buenas campañas en una liga muy menor, hizo lo correcto con Paraguay y chocó al Barcelona contra un edificio de Gaudí. Cuenta con un buen apoyo mediático, siempre ha sabido dar notas y devolver centros, hasta llamando al periodista por su nombre, ahí radica su astucia. Eso lo ayudará, como el hecho de contar con un equipazo y el visto bueno de Messi, por ahora. Pero tenemos la antipática obligación de ser sinceros y marcar esta serie de puntos, a los que sumamos un cuerpo técnico con gente impresentable y equipos que realmente no han sido para el recuerdo. Es más, ¿cómo describirías vos a un equipo de Martino? Es un híbrido ciertamente inclasificable, donde se conjuga un tibio buen trato de pelota con un pelotazo artero de acuerdo a la circunstancia, no hay una línea clara o determinada que lo haga distintivo, todo es confuso y vertiginoso.

Martino dice, "la idea no se negocia". Que alguien por favor explique cuál es esa idea. Porque lo único más o menos interesante que se ha visto fue ante Paraguay en la Copa América y más por debilidad e inocencia guaraní que por mérito propio. Todo siempre reina en el desconcierto. Las convocatorias, salvo casos puntuales e inexplicables, no están mal. Pero los jugadores son tirados al campo y no hay ningún acto estratético más que el posicional. Se piensa un equipo con Messi y se lo piensa mal. Sin Messi directamente no se piensa equipo alguno y la 10 se la tiran a cualquiera. Un ejemplo táctico al vuelo: Messi en Barcelona recibe en mitad de campo y suelta rápido porque hay un equipo móvil acompañando al juego, que es lo que tiene que ser veloz, el juego es el que tiene que ser más veloz que el jugador, por eso Ortigoza juega y la rompe. Messi se encuentra con el balón en tres cuartos de cancha y ahí sí se mete en el mano a mano y desequilibra. Toque, devolución o slalom en gambeta corta o larga que lo depositan en el área, donde mayormente hace sus goles. En la Selección, Messi está mano a mano en la mitad de la cancha, con los compañeros a 20 metros. La pierde, se frustra, se va del partido. ¿Por qué? Porque el equipo es meramente posicional, contra Chile en la final de Copa América, jugó de contra. No lo vemos tan mal como puede sonar, pero las réplicas eran meros sprints alocados, equipos larguísimos sin criterio alguno para el desiquilibrio en bloque. Por eso decimos, la idea no se negocia, pero, ¿qué idea? Porque el chamuyo de "la nuestra" o el antagonismo con Sabella, o ese supuesto bielsismo que nada que ver en la práctica no alcanza, la única verdad es la realidad decían Aristóteles y Perón.

Correa es titular y juega bien, al otro partido ni siquiera ingresa. Tevez, de pobrísimo desempeño histórico en el combinado nacional se le subleva, "yo no soy 9" le espeta. Martino dice, "uh, bueno", lo pone de 9, promediando el match Tevez se le tira atrás y juega de lo que quiere. Sale con otra actuación fallida y van. Tevez tiene más de 20 partidos en la Selección en eliminatorias y marcó un gol. No será 9, pero tampoco es líbero, tiene más rojas que goles, no puede entenderse esa confianza, lo mismo Lavezzi, no hay fundamento alguno más que cierta presión de algún tipo para que estén. Otro caso, Javier Pastore a quien por fin se le da la oportunidad y el jugador no puede responder porque no hay una idea de nada, esa idea que no se negocia, no existe, porque ¿qué era lo que se suponía que tenía que hacer Pastore ante un mar de piernas paraguayas y sin la chance de asociarse con nadie? Lo mismo cuando ingresó Lamela, no hay siquiera un esquema claro o clásico en el cual apoyarse, el equipo está muy separado entre sí y cuando los talentos toman la pelota, Di María por caso, se pone unas anteojeras y corre como loco sin mayor sentido. La cohesión no existe, son muñequitos que activan cuando el radio del balón aparece.

El panorama no es muy alentador, se viene Brasil y luego Colombia en la calurosa Barranquilla. Pero menos alentador es porque no hay indicio siquiera de tener un funcionamiento homogéneo, nadie piensa siquiera en espectacularidad. Hoy Argentina está lejos de Rusia pero no solo en la tabla, sino en la intencionalidad deportiva. Es obvio que es temprano, aunque pasó una Copa América fallida, sí, Argentina tiene que ganar un título de una vez y lo perdió ante Chile que jamás había ganado uno, decimos, es pronto aun para cambios estructurales pero nada parece indicar que la cosa se modifique mucho. Sobre todo porque la primera sensación que viene dejando este ciclo de Martino es que se está perdiendo tiempo, mucho tiempo, valioso tiempo.