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OPINIONES Miércoles 29 Julio 2015
CUANDO MENOS ES MAS

POR: Pablo Viola
Desde que la Argentina comenzó a obtener beneficios económicos -vía alícuota del 1% del consumo de celulares- para apoyar a los deportistas, se solucionó parte de una ecuación. La falta de fondos para emprender giras internacionales quedó atrás y la posibilidad de medirse ante rivales de nivel durante la temporada pasó a ser algo cotidiano, al igual que conseguir implementos modernos para practicar sus respectivas disciplinas.

A partir de allí se han dado sobrados logros en las actividades olímpicas, ignorados o cuasi marginados de los grandes titulares. Son logros que se miden en medallas en algunos casos y otros en pautas de superación. La Argentina ha dado un paso adelante importante en aquellas disciplinas de las que solo se hablaba habitualmente cada cuatro años. Un avance que se estipula en podios por un lado y en registros y competitividad en otros.

El marco simplista del "pseudo analista deportivo" que, ante el desconocimiento -y falta de interés- en ciertas actividades, lee resultados a través de cables de agencia, compara cifras estadísticas y solo festeja medallas desmerece al atleta, como si en esa presea estuviera el único secreto del trabajo y la evolución.

Los Juegos Olímpicos en su historia cuentan con una gran cantidad de disciplinas que disputan sus verdaderos "campeonatos mundiales". Los torneos que allí se realizan adquieren mayor trascendencia que la propia cita organizada por la federación respectiva. Sucede en cada una de las pruebas denominadas reinas como: el atletismo, la natación y la gimnasia, lo mismo que en los deportes de equipo: básquetbol, voleibol, handball y hockey sobre césped entre otros.

Alguna vez, en medio de una acalorada conversación radial, defendí un mal día de un atleta argentino y sus saltos nulos (Germán Chiaraviglio), a quien no se lo había tratado como se debe. El argumento era: "¿Este era su día y no pudo hacer un solo salto positivo antes de quedar eliminado?".

Mi defensa esgrimía sus condiciones y sus muchos días buenos en la invisibilidad periodística del deportista extra fútbol, comparándolo -como ejemplo- con los tres penales fallados por Palermo en Copa América. En el caso del exjugador de Estudiantes y Boca, se habló siempre bien de su desempeño en general y se obvió esa jornada sin "saltos positivos" o penales convertidos.

¿De que se trata el paso adelante, cuando la cantidad de medallas de oro ha sido inferior a la del Panamericano anterior? De las disciplinas en las que se ganó, de aquellas en las que se superaron récords y hasta en las que se perdió, porque se pudo sostener la competitividad.

¿Quién puede poner en duda que el crecimiento en pruebas de natación y el mayor protagonismo en atletismo no son parte de esa ecuación positiva? Las victorias en voleibol y hockey sobre césped masculino son parte del esquema, los segundos puestos de Gladiadores y Leonas y aún el quinto puesto del básquetbol es para destacar, teniendo en cuenta el momento de recambio de la actividad con mayores logros del deporte argentino del siglo XXI.

Ser competitivo en deportes en los que hasta hace muy poco resultaba una utopía poder evolucionar, es parte del secreto de la nueva generación forjada desde los fondos del ENARD. Un esfuerzo que compartimos cada uno de nosotros, con nuestro granito de arena y en el que depositamos nuestras esperanzas de continuidad y crecimiento paulatino del deporte argentino.