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Otros 24 Septiembre 2015 9:43 PM
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FÚTBOL ARGENTINO: DIEZ NOMBRES PARA EL FUTURO

Se trata de uno de los mayores semilleros de futbolistas del mundo. Uno de los pocos lugares donde, como dice el escritor David Epstein, la materia prima se encuentra de un modo natural. De entre todos los nombres y hombres, hacemos esta lista, al más puro estilo Nick Hornby en Alta fidelidad, utilizando nuestras filias y nuestras fobias, pero ensalzando siempre el talento y la proyección.

  • Giovani Lo Celso (Mediapunta, 1996. Rosario Central): La necesidad de sustituir a Cervi (vendido a Benfica), le llegó pronto, cuando muchos pensaban que no estaría preparado. Cuando tocó dos balones, un sentimiento de calma se apoderó de las tribunas del Gigante de Arroyito. Siempre con la cabeza levantada, como si quisiera dominar el partido con un guiño de ojos. Pelota al pie, suave, es un futbolista que juega y hace jugar. Mucho por crecer.
  • Mauricio Cuero (Extremo, 1993. Banfield): En el primer partido que disputó en el fútbol argentino se dio cuenta de que debía correr y saltar más si quería llegar sano a casa. “Me cagaban a patadas”, dijo hace poco en una entrevista. Formado en La Equidad de Colombia, un buen paso por Olimpo de Bahía Blanca hizo que la gente de Banfield se fijara en él. Jugador de banda, rápido, habilidoso, y con gol. Mucho swing.
  • Cristian Espinoza (Extremo, 1995. Huracán): Figura del Seleccionado Argentino Sub 2º que ganó el Sudamericano y fracasó en el Mundial. Tuvo una lesión que le sacó ritmo durante esos meses, pero ya ha vuelto a ser el futbolista rápido, vertical y decidido que debutó en primera. Puede jugar por cualquiera de las dos bandas, y tiene una habilidad especial para el regate. De esos extremos que no tienen miedo a la raya.
  • Iván Rossi (Mediocentro, 1993. Banfield): Pocos partidos en Primera, pero con un ingrediente amplio de aprendizaje: jugar al lado de Walter Erviti en un equipo que quiere tener la pelota y que busca continuamente la manera de hacer daño al conjunto rival. Buen despliegue físico, pulmones para cubrir campo, y velocidad para la entrega. Interesante.
  • Lucas Zelarayán (Volante, 1992. Belgrano): El ‘Chino’, como lo apodan, puede jugar en prácticamente todas las posiciones del ataque. Velocidad, inteligencia y disparo, son sus principales armas. Entra en la lista porque es uno de esos jugadores que, sin la necesidad de ser una estrella, siempre está. Varios clubes de Argentina han preguntado por él. Debe dar el salto a un grande o a un equipo europeo. Si estuviéramos en Inglaterra, lo podríamos califica como un completo box-to-box. Como no lo estamos, diremos que va y viene con mucha facilidad.
  • Lucas Alario (Delantero, 1992. River Plate): En tres meses pasó de jugar en el Nacional B con Colón de Santa Fe, a marcar el gol que le daba a River la Libertadores casi veinte años después. Gallardo insistió con su fichaje y el tiempo ha terminado por darle la razón. Va bien por arriba, tiene técnica suficiente como para jugar por abajo, y es tremendamente inteligente a la hora de moverse por la cancha. Los hinchas de River están tristes: seguramente durará poco en Nuñez.
  • Nacho González (Mediocentro, 1990. Gimnasia la Plata): Dijo hace un par de meses su entrenador, Pedro Troglio, que era el mejor jugador del torneo. Puede que exagerara, pero se trata de un futbolista con mucho talento y determinación. Tiene un gran golpeo de balón.
  • Martín Benítez (Delantero, 1994. Independiente): Puede jugar en diferentes posiciones del ataque, y cuenta con gol. Con mucho gol. Llega siempre al área gracias a su rapidez y a su facilidad para el desborde. Quizá debería aprender –lo hará con el tiempo- a decidir mejor cuando tiene el balón en su poder. Jugador con estrella.
  • Andrés Cubas (Mediocentro, 1996. Boca Juniors): Sus dos primeros partidos en la élite nos mostraron a un jugador que seguramente nos habrían tenido escondido durante mucho tiempo, y que, por supuesto, era imposible que solo tuviera dieciocho años. Después nos dimos cuenta que su juventud –con algún pecado-, poco tenía que ver con su fútbol. Buen primer toque, claridad para limpiar, confianza para asumir galones. No es fácil jugar en Boca, pero la presión no es algo que le afecte. Necesita más regularidad en su fútbol.
  • Miguel Almirón (Centrocampista, 1993. Lanús): Jugador paraguayo, recomendado por Gustavo Barros Schelotto para el equipo de la zona sur de Buenos Aires. Jugador un tanto indisciplinado tácticamente, pero con mucho desborde. Rápido, directo, no para de intentarlo en cada partido. Le falta un poco de pausa. Le falta tiempo. Buen proyecto de jugador. Internacional Sub 20 con su selección.

Estos son. Puede que no estén todos. No era tampoco lo que se pretendía.